Tenía 8 años. Llené una maleta con mi ropa, tomé las llaves de otra casa. Deshice la maleta pensando que no podía llevar tanto. Y me quedé.
Tenía 11 años. Tomé un cuchillo. Me di cuenta de que quería llevarme algo, y que no tenía a nadie de quien despedirme. Y me quedé.
Tenía 17 años. Jugué con las píldoras entre los labios. Sabía que no quería llevarme nada. Pero esta vez quería despedirme. Supe que no le quería decir adiós aún. Y me quedé.
My heart it's so tired.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario