La puerta está cerrada de nuevo y me siento dejada atrás.
Como la muñeca de una niña.
Como un soldado de madera.
Supongo que debo dejar de tocar.
Siento que debo ser fría de nuevo.
Siento que debo ser una perra egoísta de nuevo.
Siento que debo sentarme sólo en mi de nuevo.
Pero no puedo.
El silencio que se había rellenado con risas
ahora está vacío
El eco de mi voz resulta lastimoso.
Supongo que debo comenzar a callar.
Y hay una mirada. Inexpresiva.
Un abrazo. Vacío.
Litros y litros de agua que no calman la sed.
Lo hay todo. Y a la vez nada.
Y ya no puedo llorar
Porque he llorado demasiado por esto.
Me siento absurda vacía.
Me siento dejada atrás.
Y, por ahora, solo sé que quiero dejarlos a todos atrás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario