West Coast

miércoles, 1 de abril de 2015

Te debo una disculpa. No: sin duda te debo mucho más, muchísimo más que eso. Incluso ahora, cuando puedo sentirte entre mis brazos. No tengo ni la más remota disculpa...

El velo de la verdad se ha rasgado y a veces me encuentro a mi misma preguntándome qué es real y qué no. Te he odiado y te he amado, y sé con certeza de que lo segundo a eclipsado por completo al primer sentimiento. Es cuando te veo, cuando te recuerdo, que sé que odiarte no tiene sentido. Cuando estoy a punto de caer me suelo preguntar por qué estoy aquí, si hay un motivo que me mantenga atada a este mundo. Es posible que sea enfermizo pensar que estoy aquí para amarte y dejar que me ames, pero es mientras suturo al velo de la verdad que sé que tiene sentido, que sé que es cierto. 

He mencionado las palabras las suficientes veces para abarcar un número equivalente a 589 abecedarios. Las he dicho unas cuantas más frente al espejo con un signo de interrogación al inicio y al final. Si, mi amor, a veces las he dicho para convencerme a mi misma de ello pero, ¿tan malo es convencerme de la verdad? ¿Tan malo es aclararme la mente de esa forma? Después de las miles de veces que dije que te amaba, ¿cómo pudo una simple palabra romper tu fe en mi? Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!

Estoy aquí. Existo. Voy a desaparecer cuando me sueltes y no haga nada por volver a tomar tu mano. Hazle caso a la parte que te dice que me des la espalda. Cuando vuelvas el rostro seguiré estando ahí. Regresa a mis brazos. Nada me haría más feliz que sentir tu calor. No soy importante, no todavía. Quizás te esfuerces en respirar por mi, pero seré importante el día en que podamos respirar recostados sobre el césped.

Sé que lo sientes. Sabes que lo siento. Hemos jodido esa palabra sin remedio y ahora simplemente parece repetitiva. No me importa si no crees en esas palabras, no importa si no crees en ninguna palabra en lo absoluto. Me importa que creas en el sentimiento. Me importa que creas que me amas como yo te amo a ti. Me importa que creas que puedo perdonarte en la manera en la que yo creo en tu perdón. En que somos merecedores de ambos sentimientos. 

En momentos como estos me pregunto: ¿Acaso ya es demasiado tarde? ¿Quizá te he hecho demasiado daño? Y pienso que quizás sería mejor para nosotros dejar de lastimarnos, ¿vale la pena el dolor por la altura? Pero somos jóvenes, nunca es tarde para nosotros, ¿cierto? Y si te he lastimado en el pasado puedo evitar hacerlo en el futuro. Que todo se quede en un mal recuerdo que tu mente no guarde en ninguna parte. Y vale la pena, pero no por el dolor sino por la felicidad. 

Habrá palabras. Sin cajas vacías. Sólo seis palabras:
El frío del Norte nos espera.


0 comentarios:

Publicar un comentario

Blog contents © Juramento de papel. 2010. Blogger Theme by Nymphont.