Mental trash.

miércoles, 22 de julio de 2015

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No debes llorar. No debes llorar. Eso era todo lo que se decía. Iba y venía por la habitación nerviosamente, retenía las ansias de rascar sus mejillas y trataba de que el rozamiento de la tela del largo vestido azul la calmara. Dharo había prometido que llegaría por ella, él le había prometido que escaparían antes de que el tiempo se les acabara.

10 minutos.
El tiempo había pasado más lento cuando la arreglaban. Sus damas de compañía habían llegado temprano a acompañarle a desayunar y se dieron a la tarea de enfundarle aquella prenda tan estilizada. Usaron su rostro como lienzo y desaparecieron cualquier imperfección perceptible. En cuanto la dejaron el tiempo parecía ir más a prisa. Podía escuchar la música sonar fuera la de habitación.

8 minutos.
No iba a casarse con Felix. Dharo no iba a dejar que Felix se casara con ella. Maldita sea, Dharo quería matarlo. ¿Cómo iba a dejar que aquel hombre...?

6 minutos.
No debes llorar. Deja de llorar

4 minutos
Las lágrimas que caían por su rostro ardían en sus ojos. Sin poder evitarlo comenzó a tallarlos con las manos arruinando el trabajo que habían hecho sus acompañantes. Dharo no iba a llegar.

2 minutos.

—¿Qué le hiciste a tu maquillaje? —June se estremeció al escuchar aquella reprimenda y antes de poder balbucear alguna respuesta, la mujer le hizo sentarse de nuevo y borró las manchas oscuras que enmarcaban sus ojos. Hábilmente la dejó como si nada de aquello hubiese pasado.

Su mente se desconectó de su cuerpo, lo siguiente que supo es que ahora caminaba seguida por aquella mujer y todas las que se habían dedicado a ella aquella mañana. Una canción nupcial sonaba en el fondo. No iban a usar cualquier melodía mundana en el heredero al trono. Siguió caminando por la alfombra hasta llegar a un balcón. Por supuesto que iba a ser un evento publico. Todos esos miles de pares de ojos en la distancia le daban nauseas. Trató de buscar en ellas un rostro familiar el rostro de Dharo pero fue inútil.

Su mirada se encontró con la de Felix. No sabía qué encontrar en aquellos ojos. No sabía si escondían promesas de futuros mejores o peores. Nunca había tenido oportunidad de hablar con él. Él no le sonrío. Se mantuvo prácticamente inerte. Fue hasta entonces que se detuvo a pensar que quizás él debía estar incluso más nervioso que ella. A él tampoco le habían dado a elegir la vida que llevaría. Él le tomó de las manos. June estuvo cerca de retirarlas de inmediato pero recordó que era necesario que lo hiciera. Entonces comenzó a pronunciar sus votos. Ella tenía que mirarlo fijamente a los ojos, pero sus ojos se encontraron con otro par más. Con los ojos de Dharo. Los observaba entre la multitud y dejó de hacerlos al besar a alguien más. Las manos de June se cerraron con fuerza en torno a las de Felix y él la observó con un dejo de sorpresa.

—Yo, Junether Staton, te acepto a ti Felix Vetroska, y estaré junto a ti hasta que el Universo me reclame. —Enunció lo más alto que pudo. Y antes de que alguien pudiese decir algo más, se inclinó a besarlo.

No pensó en lo que el beso debía hacerle sentir. No pensó en las manos de Felix envolviendo su cintura. No escuchó los aplausos del pueblo. Se concentró en los ojos de Dharo y en la mujer que estaba a su lado. Se concentró en la manera en la que sus manos se unían. Mientras el oficiante continuaba hablando se inclinó a musitarle a Felix en el oído:

—Puedo disponer de tus guardias, ¿cierto?

Este asintió sin comprender el origen de la pregunta. Una vez terminada la ceremonia, no pudo evitar sentir curiosidad sobre cuales fueron las palabras que dirigió a uno de los miembros de la Guardia Real. Se detuvo cuando ella dejó de caminar a pesar de que les indicaron que volvieran adentro y observó a la plaza central cuando ella lo hizo. No pudo evitar sentir curiosidad por el revuelo que se había formado afuera. Una pareja estaba siendo separada, y June sonreía al verlos. Cuando dejó de observarlos se dedicó a mirarlo a él, le ofreció su mano y Felix no pudo hacer nada más que tomarla.

—Ahora soy enteramente tuya, supongo.

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